Cita nocturna


No había prisa. Por primera vez se le ocurrió, que a pesar del ir y venir de los meteoros en su cielo nocturno, no había ninguna prisa por todo aquello que esperaba para florecerle en su ser. Así que contempló largamente el horizonte y se dejó arropar por su oscura capa indulgente. A pesar de que aquella noche pudo haberle recordado alguna otra, sólo vivió entregando todo lo que pudo entregar para ella misma y para la noche. Los pestañeos decrecieron, la cuna nocturna se dispuso a arrullar hasta su más largo cabello. Buenas noches, le dijo.

Advertisements

Proyecta tu opinión

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s